Endodoncia

Endodoncia

En una endodoncia lo que se hace básicamente es matar el nervio como solución inmediata y definitiva contra el dolor.

En nuestras clínicas dentales Domínguez Cañaveras contamos con los últimos y más vanguardistas avances tecnológicos y con un equipo de especialistas endodoncistas de dilatada experiencia y probada solvencia.

¿Qué es la Endodoncia?

La endodoncia, también llamada tratamiento de conductos, es uno de los tratamientos más frecuentes en el campo de la odontología. Consiste en eliminar o extirpa la pulpa dental. Es la parte interna del diente y está compuesta por un tejido que contiene nervios y vasos sanguíneos. Tras el vaciado, el hueco se rellena y se sella con un material inerte.

Se recurre a la endodoncia cuando existe algún tipo de lesión del nervio provocada por infecciones graves consecuencia por ejemplo de una caries, un traumatismo o dientes desgastados. La meta principal es eliminar bacterias y conservar la pieza dental, el hueso, la encía circundante y toda su funcionalidad.

¿Cuándo se necesita una endodoncia?

Se recomienda la endodoncia cuando se produce una lesión en el nervio del diente. Los motivos pueden ser:

  • Infecciones dentales
  • Traumatismos
  • Abrasión, erosión y desgaste de los dientes por el roce entre ellos.

La lesión del nervio puede ser de distintos tipos:

  • Pulpitis agudas y crónica: en estos casos hay que optar por un tratamiento de endodoncia. La pulpitis aguda y crónica es un problema irreversible, un proceso inflamatorio que afecta a la pulpa del diente. Para paliar el dolor y como prevención se recurre a la endodoncia. También si el especialista considera que no seŕá suficiente con el tratamiento restaurador para asegurar la salud del diente .
  • Pérdida del nervio del diente: la endodoncia también se puede aplicar en piezas con un problema pulpar crónico, es decir, cuando el nervio está ya necrótico aunque sin producir dolor. En estos casos, puede producirse una fístula, un pequeño bulto que emerge de vez en cuando unos 10 mm. por encima de la corona del diente afectado.

De todos modos, la gran mayoría de las endodoncias se acometen para paliar infecciones causadas por caries extendidas que alcanzan el nervio y que producen un intenso dolor.

¿Cómo se realiza una Endondoncia?

La endodoncia consiste en la extirpación del paquete vásculo-nervioso que se encuentra en el interior del diente y que causa el dolor dentario.

En nuestras clínicas dentales, para hacer una endodoncia, lo primero que hacemos es, con instrumental especializado, limpiar el interior del diente hasta acabar todo toda la parte infectada. Cada diente tiene en su interior una red de vasos sanguíneos que forman una red de conductos. Lo que hace la endodoncia es limpiar cada uno de esos conductos y preparar al diente para una posterior restauración.

Un diente endodonciado se suele debilitar y, a medio o largo plazo, fracturarse.Además, se suele producir una importante pérdida de estructura dentaria, la que se ha eliminado al limpiar la caries. Por eso, recomendamos colocar una corona de porcelana para fortalecer las piezas y mantener su integridad a largo plazo.

Tipos de endodoncias

Existen principalmente tres tipos de endodoncias. Se optará por una u otra según el número de conductos pulpares de la pieza afectada:

Endondoncia unirracular: piezas dentales con solo un conducto pulpares o raíces.

Endodoncia birradicular: piezas dentales con dos conductos pulpares o raíces.

Endondoncia multirradicular: piezas dentales con más de dos raíces o conductos pulpares.

¿Duele una endodoncia?

La endodoncia se hace con anestesia local, por lo que el paciente no sentirá ningún dolor durante la intervención. En algunos casos, al pasar el efecto de la anestesia, se puede sentir una ligera molestia en la zona, que se pasará a los 4 o 5 días. Para reducir estas leves molestias, el especialista prescribirá analgésicos y antinflamatorios.

¿Cuándo dura el tratamiento?

Por lo general, el tratamiento de endodoncia se hace en una sesión de una o dos horas. En función de la complejidad del caso, por ejemplo si hay inflamación, infección u otras dificultades, pueden hacer falta dos o tres sesiones algo más largas.

Complicaciones Frecuentes

El tratamiento de conductos o endodoncia mutila en cierta forma el diente, en concreto el nervio. Todo para salvar la pieza y evitar su extracción. De todos modos, siempre persisten las siguientes secuelas irreversibles:

  • Fragilidad y mayor riesgo de fractura.
  • Cierto cambio en la tonalidad y traslucidez del diente.
  • En ocasiones, una pequeña fibrosis periapical (cicatriz radiotransparente en la punta de la raíz). En la radiografía esta se asemeja a 
una periodontitis apical crónica (inflamación permanente en la punta de la raíz).

 

También hay circunstancias y complicaciones que dificultan el tratamiento. No son responsabilidad del dentista y pueden impedir terminar la endodoncia. Por ejemplo:

  • La existencia de calcificaciones en los conductos.
  • Anatomías complejas de los conductos (bifurcaciones, grandes curvaturas, estrechez). Esto a veces impide una adecuada instrumentación, desinfección y relleno.
  • Existencia de conductos situados en posición anormal y tan estrechos que pueden pasar inadvertidos y quedar sin tratar. En este caso suelen persistir las molestias y habrá que notificarlo al endodoncista para que valore la situación.

 

Siempre que se haga la endodoncia en un diente infectado alrededor de la raíz, puede que no produzca una curación total y que la infección cronifique por diversas causas, algunas desconocidas. En estos casos puede ser necesario realizar una apicectomía (técnica quirúrgica para llegar a la infección desde la encía).

Como decimos, los dientes endodonciados son más débiles porque, como les falta la sangre del interior, se deshidratan y se vuelven quebradizos. Como consecuencia, pueden generarse grietas imperceptibles en la corona o en la raíz. Si no se interviene, la pieza acaba por fracturarse. De este debilitamiento también es responsable la cavidad que hay que hacer para endodonciar la pieza.

Con mucha frecuencia, tras una endodoncia se producen molestias en la zona tratada. A veces se tiene la sensación de que el diente ha ganado altura. Puede aparecer dolor espontáneo e incluso se puede producir una inflamación de la zona. También puede aparecer una sensación de hormigueo o adormecimiento temporal, que se suele disipar con rapidez sin tener que intervenir. Todo se debe a la manipulación mecánica de los tejidos vivos que se hace en el curso de la endodoncia. El especialista indicará qué medidas adoptar y qué medicación tomar según el caso concreto.

Si la endodoncia no es todo lo satisfactoria que se esperaba, se puede optar por la repetición del tratamiento de conductos o complementarlo con un tratamiento quirúrgico (apicectomía). En estos casos, el porcentaje de éxito desciende y se obtienen buenos resultados solo en dos tercios de los casos. El último recurso es la extracción (exodoncia).

La endodoncia pretende la conservación del diente natural y mantener su funcionalidad. Hay que recordar que hacer una endodoncia no quiere decir que no pueda aparecer una caries en esa pieza, una enfermedad periodontal o cualquier otra afección dentaria. Son todas patologías distintas y ajenas al tratamiento de conductos.